¿Crees que puede llegar a ser una contradicción que alguien que se encuentra en una situación económica desfavorable esté probando suerte en los juegos de azar? Cada vez hay más gente que decide tomar este camino. ¿Estás seguro de que todos se equivocan? Estudiémoslo más a fondo.
Los juegos de azar como las quinielas, las tragaperras, los casinos online, el póker, las apuestas deportivas, etc, son una opción que requiere el desembolso de una cantidad económica relativamente pequeña. Vemos con desolación cómo los intereses que producen nuestras cuentas en los bancos nos reportan unos beneficios anuales muy escasos. Sin embargo, cuando realizamos una apuesta en cualquiera de los ejemplos mencionados en este párrafo, si no ganamos, habremos perdido una pequeña cuantía comparable a una consumición en un bar o en un restaurante, pero estamos ganando la posibilidad de hacernos con sumas bastante elevadas. La posibilidad está ahí.
Por otra parte, los casinos online y páginas como ésta www.pokerstars.es se presentan como una alternativa de ocio muy asequible, ya que sólo requieren de un ordenador o smartphone con conexión a internet (prácticamente todos los hogares hoy día cuentan con conexión a internet) y por norma general, los sitios de confianza permiten jugar sin tener que pagar por un registro o una descarga de software. Algunos incluso ofrecen la posibilidad de jugar con dinero ficticio tanto tiempo como se desee. Esto se traduce en que adquirimos una afición con la que pasaremos horas entretenidos sin gastar dinero, desde casa, y que, con el tiempo, sí que puede aportarnos beneficios económicos.
La posibilidad que nos ofrecen las nuevas tecnologías de acceder a este tipo de ofertas desde un smartphone, por ejemplo, elimina barreras geográficas, de horario o de etiqueta, popularizando opciones que antes pertenecían sólo a unos pocos y que hoy día, aparte de proporcionarnos ocio y la posibilidad de conocer gente, convierten un sencillo juego en una fuente de dinero como si de un pozo de los deseos se tratase, que consigue convertirse en la esperanza de los que se niegan a rendirse.
Autor: Carlos Guerra.